De dilución e ilusiones
Las carcajadas se atenúan, y finalmente diluyen en las aguas del río parsimonioso
Las discusiones animosas, repletas de datos estériles, se alejan arrastradas por la brisa de las primeras sobras de la luna
Las luces, que apenas lograron disipar la noche profunda, como luciérnagas exhaustas, se apagan una tras otra
El cansancio del trajín extremo se empieza a fundir en sueños tan incómodos como reparadores
Los últimos trastos, bruñidos y mezclados en desorden de campaña, quedan insomnes
Hasta la luna, sigilosa de vergüenza, espía por última vez el sosiego que ya no tiene interrupción, y se esconde
Arrullo de rio, que ni siquiera perturba el aire cristalino y cargado de emociones
Me he quedado solo, recostado sobre un colchón de rocas ondulantes, tendidas por un tiempo que se nos hace infinito
Me he quedado solo, rodeado por una multitud más extensa que el tiempo, que tintinea en diálogo Morse, caprichosamente interpretado como "finalmente encontraste lo que viniste a buscar"
El "buenas noches" de Alnitak, Alnilam y Mintaka brota de la petaca, me arropa y adormece en profunda meditación
Nada dura para siempre, nada es infinito, ni siquiera el tiempo o las estrellas
Quién necesita más de un par de minutos ante el incandescente universo...
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