Las reglas del juego

La muerte nunca me encontrará.

Qué inútil pérdida de tiempo, qué esfuerzo innecesario, vieja, más vieja que el nacer, sabe - se ha hecho experta - el oficio de poner fin, de concluir, aún lo que estaba inconcluso. 

Se ocupa a diario, en cada momento, con más constancia que el tiempo, en documentar nacimientos, en calcular vencimientos.  Atenta tanto al cosmos como a los moluscos y las procariotas, las constelaciones, los humores y las gotas, todos quedan asentados en su detallado catálogo de fichas. 

Su biblioteca no se limita al mundo, ni al conjunto extenuante de todo lo que existe, también se ocupa de las posibilidades, los amores y los miedos, la grandeza, el regocijo y lo espeluznante. 

Qué oscuro, qué caótica quietud, qué vacío atroz, el universo en el que ella no existe, nada puede existir, ni siquiera ese universo.

Fugaz como un rayo, con bisturí o hacha desafilada, omnisciente y minuciosa, comete algunos errores de los que nadie está exento. Saberse inmortal, omnipotente, perenne; estar seguro de que se permanecerá allí aun cuando ya no quede nada, es un error que no pueden darse ni ella ni Dios.

Por un pacto secreto, después de haber dado muerte al silencio y al bullicio, a la flor y al lobo, a las estrellas lejanas y a los átomos dispersos en los confines de lo posible, la muerte y Dios se fundirán en un abrazo. En un acto final, en una última ejecución, dejarán de existir mutuamente.

Así y todo, la muerte nunca me encontrará porque no me está buscando.

Acaso el sol busca al girasol, o el pecho de la madre a la boca del crio, el silencio del bosque al trino impertinente, el lecho del río al torrente o la tierra árida a la gota de lluvia... 

Varias veces la tuve a mano en el descomunal disfrute de estar vivo: en la locura, en la imprudencia, en el azar; muchas más en el aburrimiento. Pero no quiso dejarse alcanzar. De reojo miró la ficha, raudamente encontrada en ese patíbulo registral, y se alejó desdeñosa y airada, como diciendo: "No se puede jugar a las escondidas si los dos se buscan".

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